Acaba de realizarse en Chile la ExpoAlemania,una gran reunión de empresarios chilenos y alemanes para analizar innovación,tecnología y calidad,claves del progreso.Chile,a pesar de sus notables avances,tiene que mejorar esos aspectos.
Es interesante observar qué ha hecho Alemania,que tras dos guerras mundiales y una costosa reunificación,se convirtió en la economía más grande de Europa y en primer exportador mundial.
Llama la atención que más del 50% de la base exportadora germana la aportan la pymes,o sea pequeñas y medianas industrias.Cada alemán,hasta el más pequeño,se siente parte del proceso.En Chile- y Latinoamérica- aún son los grandes empresarios los que constituyen la base exportadora.
Ese gran desarrollo de las pymes en Alemania es producto de la educación dual: una extensa red de universidades e institutos técnicos vinculados a medio millón de empresas alemanas.La combinación de estudios académicos con entrenamiento técnico en las propias industrias,reduce el costo de la capacitación y conduce a trabajadores altamente calificados.
El énfasis está en la capacitación y en las relaciones humanas para la productividad.En Alemania además de los clásicos sindicatos que son inter-empresas y tienen cada vez menos afiliados),existe una co-sociedad con los trabajadores de la propia empresa,los que se sienten así tan involucrados,que las huelgas son una rareza.En Alemania,el número de huelgas es nueve veces inferior que en EE.UU.
Pero lo que más aporta al desarrollo es incentivar la creatividad.Más del 50% de las nuevas patentes inscritas en la Unión Europea proviene de Alemania. Chile no está en condiciones de gastar enormes sumas en investigación y tecnología,el país aún está en la etapa de aprovechar avances externos y adaptarlos, como durante décadas hizo Japón hasta que pudo dar ese salto cualitativo.Pero lo que Chile no puede postergar es ese vínculo clave entre educación y empresas.
El desarrollo hoy exige además conciencia ecológica. En Alemania el ahorro de energía es un imperativo moral.Ni un solo edificio se puede construir si no cumple los estándares de ahorro energético,concepto presente en cada industria y en cada hogar.
Si el desarrollo alemán parece imposible de emular por sus dimensiones,no hay que desanimarse,Irlanda o Finlandia dieron saltos enormes basándose en lo mismo:capacitar a las personas y permitir a los empresarios actuar.Para lograrlo,fue fundamental construir el triángulo virtuoso:educación,empresas y un gobierno que incentiva un clima laboral armonioso.